Alguien dijo alguna vez que somos polvo de estrellas. Que
estamos formados por multitud de elementos entrelazados, los cuales tuvieron
origen en algún lugar a cientos de millones de miles de kilómetros de donde nos
encontramos ahora mismo. Seguramente, en el corazón de alguna estrella que, con
su muerte, nos expulsó a vagar por el infinito espacio hasta formar lo que hoy
somos.
lunes, 11 de octubre de 2021
martes, 21 de septiembre de 2021
Ya no puedo hacerte el amor como antes
Lo siento, ya no puedo hacerte el amor como antes. No tengo tiempo. Ya no. Ya no puedo rozar tus palabras y dedicarte mis noches de insomnio. Juguetear con cada punto, cada coma, cada signo… No puedo, no tengo tiempo. Acariciar tus teclas como si fuésemos inmortales, deteniéndome en cada esdrújula y buscándote el mejor sinónimo. Sincronizar mi respiración al ritmo de tu peculiar sonido. Releerte una y otra vez, encontrarte, pulirte, modificarte y disfrutarte. No puedo, no tengo tiempo…
domingo, 10 de mayo de 2020
El tesoro del Capitán Rogers
—Así que... Quieres
el tesoro del capitán Rogers, ¿eh? —dijo un viejo hombre
con melena y barba blanca. Posó una pequeña bolsita de cuero, anudada en uno de
sus extremos, sobre la mesa —. Esto es lo que necesitas.
—¿Cómo
sé que puedo fiarme de ti, Marcus? —dijo un joven y apuesto muchacho con un
sombrero de tres puntas y barba perfilada. Una mueca de asco se dibujaba en su
cara mientras miraba con desdén al anciano—. Ya engañaste a mi padre hace
muchos años. ¿Crees que voy a caer yo también en tus embustes?
El caso Emily
—Espérame
en el coche, vuelvo enseguida —dijo Andrew mientras se bajaba del automóvil y
cerraba tras de sí la puerta.
—Jefe,
no creo que sea buena idea…
—Robert,
—Andrew se inclinó asomándose por la ventanilla para mirar a su compañero
directamente a los ojos— confía en mí. Jason es un viejo conocido, pero no se
fía de los extraños. Es mejor que esperes aquí.
Una
lluvia torrencial golpeaba la gabardina gris y el sombrero de Andrew, quien
recorrió trotando los pocos metros que separaban el coche de aquella casa
solitaria a las afueras de Los Ángeles.
lunes, 2 de marzo de 2020
El viaje
— Hola, buenas tardes “Acompañante”.
He de admitir, que cuando hablamos por "Aplicación" no te reconocí.
— Hola, “Conductor”.
Sí, comprobé que no me reconociste...
— ¡Qué vergüenza! ¿Te diste cuenta de que no te había reconocido? ¿Cómo?
— Me trataste de forma cálida y simpática.
— ¿y…?
— Últimamente ni tú, ni “Familia”,
ni “Amigos” me tratan así… Se han
vuelto fríos y distantes conmigo.
— Lo siento por ello…
— ¿Puedo subir al coche entonces, “Conductor”?
— Sí, sube, “Acompañante”.
¿Tienes equipaje?
— No. Ya sabes que me gusta viajar ligera.
— Arranco entonces y nos vamos, no esperamos a nadie más,
¿cierto?
— No, a nadie más. Podemos irnos.
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Historias/Cuentos,
Lamentos,
Pensamientos varios
domingo, 29 de junio de 2014
Ella dormía y yo escribía
Ella dormía tranquila en la cama. Una débil luz iluminaba su
silueta perfecta. Cubría su cuerpo con poco más que su ropa interior. El pelo
se esparcía indomable por toda la almohada e inundaba parte del colchón. Sin duda,
estaba durmiendo plácidamente.
jueves, 12 de junio de 2014
Protagonista
Todo había desaparecido: Los
coches, las farolas, los edificios, el asfalto… La ciudad por completo había
desaparecido. No había rastro alguno de que allí, en ese lugar, hubiese habido
civilización de ningún tipo. Protagonista miró a su alrededor, todo era campo:
hierba verde, arbustos de los que entraban y salían conejos jugueteando,
árboles esparcidos a todo lo largo y ancho de su campo de visión. Todo había
desaparecido, todas las cosas artificiales por el hombre, móviles, gafas de
sol, pantallas de publicidad… dejando únicamente la naturaleza en su estado más
puro.
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